lunes, 25 de julio de 2011

Liquidadores de Chernobil




A mediados de los 80 un desastre nuclear en la entonces Ucrania soviética dio lugar a una de las mayores tragedias de la Humanidad pero también uno de los mayores ejemplos de heroísmo. Los héroes en este caso fueron unos soldados que voluntariamente salvaron a todo el planeta sabiendo a lo que se exponían al contener la mismísima boca del infierno con sus propias manos.

Justo antes de empezar el verano tuve que hacer un trabajo de temática libre para la asignatura de Fotografía y no se me ocurrió otra cosa que recrear el acontecimiento en el que los conocidos como Liquidadores limpiaron y taparon el reactor dañado de la central nuclear de Chernobil.

El proyecto fue bien, tenía la localización y un voluntario que si bien no padeció radiaciones nocivas tuvo que meterse en un chubasquero bajo un sol apocalíptico en una casa abandonada con una hedionda atmósfera de heces fecales humanas. Pese a que en mi maléfico fuero interno yo me reía como un sádico de tan repulsivo padecimiento, he de admitir que me salvó el culo.

Otro de los problemas fue precisamente que no pude encontrar otros complementos que hubieran quedado muy bien... una pala, imprescindible si estás desescombrando, y algún efecto que nos adentrara un poco más en la situación, por ejemplo, una bandera soviética y/o algún retrato de Lenin. Tras preguntar y pedir estos objetos a amigos y conocidos que militaran o simpatizaran con la causa de dicho Estado y no habiendo podido encontrarlos dejé que la imaginación del espectador completara el resto del paisaje. Aún así para el recuerdo quedaron algunas fotos del General al mando de la misión, en realidad se llama Dante y es un amigo ilusionista que vive en mi barrio.


La gorra auténtica del Ejército rojo fue un préstamo aún sin devolver de un amigo y las medallas eran condecoraciones de la antaño socialista Hungría, regalos de otra amiga que anduvo por allí de Erasmus.

No habiendo podido encontrar pala ni herramienta alguna más que una máscara antigas y una réplica de arma larga tuve que convertir este sencillo homenaje en una especie de absurdo videojuego en el que el voluntario Santiago Rosillov tuvo que perseguir y ser perseguido por una bestia mutante que en ningún momento hizo acto de presencia al no existir.

La hora en que se hizo fue en pleno sol de medio día para que las sombras fueran más duras y los contrastes más radicales. El blanco y negro ante todo para lograr un aire como de documento desclasificado así como para aumentar su dramatismo. En algunas partes, sobretodo en los bordes, se crearon manchas y ennegrecimientos pues las fotos reales tomadas en Chernobil muestran deterioros causados por la radiación, según recuerdo estos deterioros reales eran más bien parecidos a destellos blanquecinos pero aquí preferí el negro para darles un aire como de quemado.

























Fotos e idea original: Luca Mendieta
Modelo voluntario: Santiago Rosillo
Modelo General: Dante Diez Vilches
Prestadores y regaladora:
-Sergio Pastor del Prado: Máscara y arma
-Alvaro Santamaría: Gorra militar
-Elisa Rojas: Medallas
-Mari Asenjo: ...casi me consigue una bandera de la URSS